Oligoelementos: bases nutricionales del embarazo

Las necesidades nutricionales para la mujer embarazada revisten carácter de una importancia fundamental para el resguardo de la salud que comparte con su futuro hijo, las cuales deben ser potenciadas para llevar a buen termino todos los aspectos de la empresa más importante de su vida.

Esta nueva vida se va a gestar independientemente de la buena o mala nutrición que la madre posea, por ello la responsabilidad de informarse y preocuparse por brindar a su hijo la mejor calidad y variedad de nutrientes, es de máxima importancia para el futuro desarrollo del bebe.

Los oligoelementos, como sabemos, son los agentes nutricionales que juegan un papel decisivo  para el correcto funcionamiento y desarrollo de los sistemas orgánicos. Su presencia es indispensable, sobre todo en variedad, ya que de algunos de ellos sólo son necesarias ínfimas cantidades o trazas de sus componentes.

En el embarazo están involucrados ajustes de muchos procesos fisiológicos, y estos van unidos a las demandas que determinan cambios bioquímicos en diversos órganos y tejidos, entre los que las variaciones en cuanto a concentración de Zinc, Hierro y Cobre pueden ser notables y de importancia básica para la madre y el bebé.

El rol más importante es el que desempeña el hierro por el aumento de la producción de glóbulos rojos para el desarrollo del bebé. Los requerimientos de hierro llegan a unos 1.000 miligramos: 300 para el feto y la placenta, 500 para la expansión de la masa eritrocitaria (el volumen total de glóbulos rojos), y 200 que se eliminan con materia fecal, orina y piel. Su deficiencia genera la posibilidad de la aparición de un tipo de anemia, llamada “ferropenica”.

El Cobre interviene en diversas funciones fisiológicas como el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso, sistema cardiovascular, así como el transporte del hierro y la protección celular de destrucción por  oxidación. Interviene en el fortalecimiento de los huesos y desarrolla un sistema inmunológico sano.

El zinc es un elemento que puede ayudar a prevenir los nacimientos prematuros, así como a reducir las muertes al nacer y es uno de los nutrientes que necesita ser incrementado, ya que el exceso de consumo de hierro puede inhibir su absorción, por lo que es más que necesario suplementarlo.

Como consejo, es muy importante en este aspecto nuticional el control y monitoreo permanente de un profesional.

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