Según un estudio realizado para analizar la relación entre las visitas al dentista de los padres y la de los hijos, los niños van más al dentista si lo hacen sus padres. Este estudio ha sido realizado por el Hospital General de Massachusets, en Estados Unidos, y publicado en la revista digital de Pediatrics.
El director del estudio, Inyang Isong, tiene la relación muy clara:
cuando los padres no ven al dentista sus hijos son mucho menos propensos a ver al dentista. Descubrimos también que los niños de padres que han dejado de lado su cuidado dental por razones económicas son más propensos a posponer la atención debido también a los costes. Parece que las estrategias para promover la salud oral deberían centrarse en toda la familia.
Según los autores, la caries es la enfermedad infantil más prevalente y es muy común en niños con menos recursos económicos. Esto puede estar relacionado en una cobertura menor de seguros médicos pero también en la educación de los padres y la disponibilidad de atención dental en la comunidad local, que es un factor decisivo para que los niños visiten al dentista de forma regular.
Estudios anteriores hacen más sólidas estas opiniones, ya que se extrayeron unos resultados que lo corroboraron. Entre los padres que dijeron haber visto al dentista durante el año anterior, el 86% de los niños también habían pasado por la consulta, sin embargo, sólo el 64% de los niños cuyos padres no fueron al dentista acudieron a una visita en los últimos 12 meses.
Incluso cuando los niños están cubiertos por seguro médico, parece que las barreras económicas están influidas por las decisiones de los padres sobre el acceso a la atención dental para sus hijos.
El 27% de los niños cuyos padres no acudieron al dentista por motivos económicos también retrasaron su cuidado dental. Sólo el 3% de los niños cuyos padres no habían popuesto esta atención retrasaron la visita.
Viendo estos resultados resulta evidente que el hábito de acudir al dentista debe establecerse en el ámbito familiar fundamentalmente, con una educación que debe empezar desde la edad infantil para que termine siendo un hábito sólido y perfectamente considerado en la edad adulta.