Durante el embarazo, es frecuente que se produzca inconteniencia urinaria o pérdidas de orina, ya que la expansión del útero presiona la vejiga, con lo que a este le queda menos espacio para almacenar la orina y se producen, con más frecuencia, las ganas de orinar, siendo frecuente también que se produzcan escapes en alguna ocasión o circunstancia, como puede ser un ataque de tos.
El mejor remedio para este problema transitorio es ir protegida, con compresas que eviten empaparse en caso de pérdida, así como orinar con frecuencia en lugar de esperar a notar las ganas. Junto con esto, se pueden realizar ejercicios de contracción voluntaria, pro ejemplo, reteniendo la micción unos 5 segundos cuando se orina y reiniciarla.
Pasado el embarazo, durante el postparto, lo normal es que esta incontenencia urinaria desaparezca. En caso de no ser así, se recomienda visitar al médico puesto que puede ser consecuencia de un traumatismo en el parto o cambio de posición de los órganos pélvicos, entre otras causas.
Imagen | Getty Images
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