Puede que al nacer, algunos bebés nazcan con los genitales muy desarollados con respecto al resto del cuerpo. Además, el escroto o la vulva pueden estar enroquejecidos e incluso pueden producirse pérdidas de sangre vaginales en el caso de las niñas. En el caso de ambos, pueden producirse secreciones de calostro (secreción amarillenta) por las madres.
Las responsables de estos efectos son las hormonas sexuales que la madre ha transmitido al bebé, pero no es necesario preocuparse puesto que se trata de una anomalía pasajera. Todo volverá a la normalidad y el crecimiento de los genitales empezará a ser proporcional al del cuerpo pasados 15 días, sin que exista ningún tipo de efecto secundario o complicación.
Tan sólo será necesario seguir las recomendaciones del médico para solucionar el enrojecimiento y tratar de forma adecuada este fenómeno transitorio.
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