La congestión nasal en el embarazo es tan frecuente como las encías sensibles o la caries de la que os hablábamos ayer. Esta molestia típica del embarazo esta, de nuevo, provocada por las hormonas, que hacen que la mucosa de la nariz esté más sensible, inflamada y blanda durante este periodo.
Esta sensación de congestión es permanente, como si estuvieras resfriada permanentemente, empeorando la sensación en invierno por el efecto seco de la calefacción o el aire acondicionado.
Existen algunos consejos que pueden ayudarte a aliviar el taponamiento nasal:
- Beber mucha agua, ya que sirve de humidificador y además, es una opción natural que tiene muchos beneficios.
- El agua marina o el suero fisiológico también pueden ayudarte a limpiar la nariz si no es suficiente con el agua.
- Intenta evitar el ambiente seco de la calefacción, pero ojo, no lo hagas pasando frío, sino colocando un aparato humidificador en la habitación o usando un truco casero: colocar recipientes con agua cerca de las fuentes de calor (ten precaución a la hora de colocar el envase, no se vaya a quemar).
Pero además de lo que te puede ayudar, debes saber qué es lo que no te ayuda, y esto son los descongestivos nasales. Estos contienen sustancias con propiedades vasoconstrictoras que pueden ser perjudiciales para una mucosa sensible como la tuya. Si la congestión no se alivia con los consejos que te damos, habla con tu ginecólogo, quien puede aconsejarte algún remedio más.
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