Es época de juguetes y los padres deben estar más atentos que nunca. A cualquier edad es importante fijarse en la seguridad de los niños, pero sobre todo, es entre los 0 y los 3 años cuando más atención deben prestar los padres a la seguridad de los juguetes que usan sus hijos, ya que los niños de esta edad tienen un mayor peligro debido a su falta total de conciencia.
Pero ¿cómo saber si un juguete es seguro? Tan sólo debes seguir unas cuantas recomendaciones y fijarte en el producto que el niño tiene entre manos. La mayoría de las respuestas las encontrarás en el propio packaging del producto.
Lo más importante es que el juguete no contenga piezas pequeñas que se puedan tragar, ya que existiría riesgo de asfixia. Tampoco deben tener mecanismos peligrosos en su interior que puedan atrapar algun miembro del niño. Además, se recomienda prestar atención al interior de los juguetes que van rellenos, de manera que el material esté limpio y no sea perjudicial; también observaremos que no se pueda escapar y ser ingerido por el niño.
Si el juguete lleva relleno, es imprescindible que el material con que esté confeccionado esté limpio y que no se pueda acceder a él. En el caso de que existan cuerdas en el juguete, debemos asegurarnos de que el nudo no es corredizo y que el grosor mínimo es de 1,5 mm. En el caso de tratarse de un columpio, se recomienda que tengan respaldo y un dispositivo de seguridad que sujete al niño para evitar caídas.
Por último, y un aspecto en el que no suelen reparar mucho los padres es el sonido. En ocasiones, los sonidos pueden ser demasiado fuertes y dañar los oídos de los niños, que quizás no tienen suficiente capacidad para alejarse de los sonidos fuertes.