Cuando son bebés, empiezan a experimentar todo con las manos. Gracias a ellas conocen las texturas y pueden analizar qué tienen entre manos (literalmente). Con la comida ocurre lo mismo. Quizás los colores les llaman la atención o simplemente quieren analizar lo que tienen delante suyo y sus papás les están dando para comer.
Además de esta fase de experimentación, que evidentemente es positiva para su desarrollo, también encontramos un aprendizaje en lo que se refiere a la relación entre lo que el ojo ve y la coordinación de coger el alimento y llevarlo hasta la boca. Esto les permite seguir aprendiendo y establecer una nueva coordinación que poco a poco irán mejorando hasta que sean capaces de tomar el alimento sólo con el dedo índice y pulgar.
Esto sirve también como preparación a la utilización de los cubiertos. Eso sí, una vez lleguen a la edad de empezar a utilizarlos, este hábito debe terminar, ya que la fase de experimentación y aprendizaje en este sentido habrá sido superada y es el momento de prestar atención a una educación de tipo más social y los modales.
Finalmente, cabe tener en cuenta que a la hora de comer en las manos, los padres deben ser especialmente cuidadosos con la higiene de los bebés, para que no se lleven a la boca los gérmenes que puede haber en unas manos sucias. Igualmente, deben asegurarse de que se llevan a la boca alimentos que pueden ingerir.
