Se considera fiebre una temperatura corporal superior a 38ºC (100.4º F) y puede ser debida a: infección, insolación, transfusión de sangre o a la reacción de algunos medicamentos. En cuanto a los síntomas, todos los conocemos: falta de apetito, disminución de la actividad física, irritación, sed y frío pese a la sensación de tener frío.
Con respecto a qué hacer cuando un bebé o niño tiene fiebre, lo mejor es consultar inmediatamente al médico, sobre todo si la temperatura es superior a 39ºC. El tratamiento determinado por el pediatra dependerá de las causas que la produzcan y según la edad y la historia clínica del niño. Además de las medicinas, existen algunos trucos caseros que sirven para bajar la temperatura corporal y que se pueden utilizar en caso de fiebre alta:
- Baños con agua templada.
- Colocar paños fríos en la frente o muñecas o ingles.
- Hacerle beber líquido.
- Ponerle poca ropa.
En los casos en los que se presenten los síntomas que se describen a continuación, se debe acudir de forma inmediata, ya que pueden ser indicativo de complicaciones:
- Dificultad para despertarse.
- Convulsiones.
- Cuello rígido.
- Manchas púrpura en la piel.
- Incapacidad para tragar y mucha salivación.
- Respira con dificultad.